Caldea recibe el sello ‘Luz Verde’ y eleva un escalón más su compromiso con las energías renovables y la sostenibilidad

El distintivo concedido por FEDA, fruto de las actuaciones medioambientales desarrolladas en los últimos años, garantiza un ahorro de emisiones de más de 1 millón de kg de CO2 al año

El director general de Caldea, Miguel Pedregal, ha recibido este martes, de la mano del director general de FEDA, Albert Moles, el sello ‘Luz Verde’, distintivo creado en pro del cuidado del planeta, la sostenibilidad y el uso de los recursos naturales para la producción de energía. La obtención de este sello acredita que el 100% de la electricidad que consume Caldea procede de fuentes renovables, concretamente de la central hidroeléctrica de FEDA. El distintivo tiene una validez de 12 meses a contar desde septiembre.

Caldea se convierte así en una de las primeras empresas del país en conseguir ese sello de calidad, certificado por la Oficina de la Energía y el Cambio Climático del Gobierno de Andorra. Confirma su compromiso, impulsado desde hace décadas y que forma parte de su ADN, con el uso de las energías menos contaminantes, la reducción de la huella ambiental y de los gases contaminantes, para dejar un futuro más verde en la sociedad actual y en las nuevas generaciones. De hecho, el uso al 100% de energía eléctrica renovable implica un ahorro de emisiones algo por encima del millón de kilogramos de CO2 (equivalente) al año.

Durante el acto de entrega del sello, Pedregal ha resaltado que la apuesta de Caldea con sus clientes por ofrecerles unas instalaciones verdes y menos contaminantes «es absoluta y una prioridad». Recordó que en las últimas décadas se han ido dando pasos enmarcados en este compromiso para hacer más sostenible su actividad, que ahora han dado su fruto con el sello ‘Luz verde’ que, a su vez, se convierte en una «motivación para seguir implementando más acciones en los próximos años». El objetivo, que también es una demanda de la sociedad, es seguir reduciendo el consumo de energía eléctrica, hacer mejoras en las instalaciones para hacerla más eficiente y activar la producción propia de energía, por ejemplo, con la instalación de placas solares. «Hemos hecho mucho, pero todavía nos queda mucho por hacer», ha manifestado Pedregal, dentro de la responsabilidad de Caldea para hacer un buen uso de sus recursos y reducir su impacto ambiental.

Asimismo, el director general de Caldea también ha hecho un llamamiento para que otras grandes empresas de Andorra se incorporen a esta certificación de energía renovable, para ofrecer una imagen global de país alineada con la transición energética y la lucha contra el cambio climático.

En este sentido Moles, que ha felicitado a Caldea por la iniciativa, ha explicado que el sello pretende ser «una oportunidad para las empresas de contribuir al desarrollo de las energías renovables en el país y, a la vez, alinearse con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas». Recordó que la prioridad de FEDA es el ahorro energético y que se sigue trabajando para incrementar la producción de electricidad nacional, contando con la implicación de los privados.

La sostenibilidad, en el ADN de Caldea

La actividad verde y sostenible forma parte del ADN de Caldea, el sello es sólo un paso más. El 62% de la energía utilizada proviene del agua termal. Para el funcionamiento del spa, se recupera el agua termal de las fuentes naturales a 70 grados y se rebaja a 34 para introducirla en las lagunas y, a la vez, para calentar el resto de espacios con el resultado de esta transición de temperatura. Además, las mejoras aplicadas en los últimos años a los intercambiadores de calor y aislamientos hacen que el complejo sea un 15% más eficiente en la recuperación de calorías del agua termal.

Caldea también ha apostado, en lo que se refiere a los sistemas de filtrado, por las lámparas de luz ultravioleta para desinfectar el agua de las lagunas, en sustitución del sistema por ozono, que consume mucha electricidad. En cuanto al consumo de luz, desde 2005 se utiliza un sistema de automatización para reducir su uso, y desde 2010 se ha sustituido progresivamente el iluminado tradicional por el iluminado LED.

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